viernes, septiembre 23, 2005

Investigación y Desarrollo: El CUCSUR y la Costa Sur


Se tiene bien asumido que las universidades constituyen verdaderos motores del desarrollo local, y que en regiones en desarrollo, el papel que desempeñan podría o debería ser más determinante. Al margen de modelos y recetas para el desarrollo económico, la universidad debería contribuir con la formación de los actores que articulan el tejido social de una región, pero también con otros factores directamente relacionados con el desarrollo socioeconómico como el proceso llamado investigación y desarrollo I+D.

La innovación científica y tecnológica, eje del esfuerzo I&D, puede
considerarse como la transformación de una idea en un nuevo y mejor producto
introducido en el mercado, en un nuevo y mejorado proceso operativo utilizado en
la industria y comercio, o en una nueva forma de servicio social. Las
innovaciones tienen que implementarse si quieren ser introducidas en el mercado
o utilizadas en proceso productivo, por lo que envuelven una serie de
actividades científicas, tecnológicas, organizacionales, financieras y
comerciales.

Este proceso complicado que va desde la generación de conocimiento científico y tecnológico o su simple transferencia, en regiones geopolíticas poco desarrolladas no puede realizarlo ni la industria ni el gobierno (prácticamente en ninguna esfera), y sólo las universidades se esperaría tuvieran la masa crítica multidisciplinaria para lograrlo.
La inexistencia de un sector industrial, la debilidad del sector servicios, los vicios del sector primario y la insuficiencia de políticas gubernamentales de desarrollo, han caracterizado al estancamiento de regiones como la costa sur de Jalisco. Después de la severa “crisis del jitomate”, la región experimentó sus peores épocas, y coincidió con la llegada de la universidad a Autlán que se volvió a experimentar una mejoría económica. La aplicación de modelos irracionales de producción de hortalizas, sus vías de comunicación y la poca diversidad de las actividades económicas, han sido señaladas como las causas del rezago de la región.
La llegada de la universidad no ha contribuido aún como se esperaría en el proceso I+D, tal vez porque nunca ha sido parte de sus planteamientos incidir en este aspecto, o porque se ha puesto más atención a la consolidación de la oferta educativa. Sin embargo, las políticas actuales del desarrollo y planificación de programas educativos por competencias, refieren a los requerimientos regionales, como la pauta orientativa en la formación de profesionistas. Lo anterior de no entenderlo bien, nos podría llevar a la aplicación inadecuada de modelos…”copiar (tarde y mal) recetas diseñadas para otras necesidades”
p.ej. agrónomos orientados exclusivamente a la producción cuando es en el área de agronegocios o agroindustria por donde debería buscarse salida a la problemática regional, de ésta y otras regiones.

¿Cual debería ser el papel de la universidad para incidir en el desarrollo económico en la región costa sur?. ¿Estamos dispuestos y capacitados para generar conocimiento y transferirlo hacia el desarrollo socioeconómico de nuestra región? ¿O es que seguimos creyendo que este proceso sólo le limita a ofertar algunos servicios (análisis, mecánicos, impacto ambiental, etc), las más de las veces siendo una competencia desleal a otros prestadores de la región, casi siempre egresados de la propia universidad?.


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