viernes, septiembre 15, 2006

Alertas meteorológicas

Si mal no recuerdo fue Carlos Monsivais, quien dijo que los mexicanos padecemos de inminencia. Resulta un alivio que te prepares para un huracan (John) y que finalmente por razones aún no muy claras (al menos en la costa central del Pacífico Mexicano), sus efectos sean apenas perceptibles. Por otro lado, cuando te avisan que lo que te va a llegar es una tormentita tropical y lo que te llega es un huracan 2 (Lane, foto contigua), pues como que además de sorprenderte, te revive la dudas sobre la meteorología y sus pronósticos. Por supuesto que algunos se sorprenden más que otros. La reflexión (muy en caliente, porque aún no nos termina de pasar por encima), va en el sentido de reconocer que no es suficiente que los sistemas de alerta sobre fenomenos naturales funcionen más o menos bien, ya que la ausencia de protocolos efectivos de protección civil y de respuesta rápida ante siniestros, nos deja en una completa indefensión (aunque bien informados). Me platicaba un amigo profesor de la Universidad de Louisiana hace unos dias, que las lecciones aprendidas a raíz de los últimos huracanes en la costa atlántica norteamericana, se han traducido en eficientes protocolos de actuación, y ante la activación de las alertas de peligro inminente, todos saben lo que deben hacer. Los responsables de los laboratorios, inician con el embalaje y embarque de los "mass spec" y demás equipos y subordinados hacia los sitios y refugios seguros. Es como un ritual perfectamente cronometrado que se realiza en perfecta calma, y de la misma forma pero en reversa, una vez disipados los peligros. Todo está claramente contemplado, estipulado y priorizado. Se me ocurren muchos chistes malos (todos a nuestras costillas, por supuesto) en los que nada nos resultaría. Llegado el momento, los empaques de los equipos se habrían desaparecido o serían del tamaño erroneo, los vehículo no tendrían combustible o se los habría llevado fulano, el responsable llegaría un día después o de plano no se daría por enterado, requerirías de un permiso escrito para sacar los equipos y ausentarte, se formaría un tremendo caos y un largo etc. Por supuesto que una vez consumado el desastre, se formaría una "comisión de la verdad" para esclarecer los hechos y fincar responsabilidades. Vamos, que nos veríamos como "cucarachas en quemazón", y es que hablando en serio, de nada sirve que las alarmas funcionen, si no tienes un protocolo de actuación. Esto mismo lo acabamos de ver en el reciente tsunami: la recien instalada red de alarmas avisaron del riesgo inminente, pero pocos supieron que hacer a parte de entrar en pánico. Eso de protocolizar la actuación previa a los huracanes, tampoco es una medida sencilla,
e incluso en EUA se trabaja en el desarrollo de sistemas integrales para gestionar dichos protocolos ante desastres naturales, ya que dichas acciones involucran a muchas esferas civiles y gubernamentales (ver ejemplo).

Comments: Publicar un comentario



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?